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¿Cómo afrontan los editores de YCC el duelo climático? » Yale Climate Connections


Cuando los editores de Yale Climate Connections se reunieron recientemente para charlar, la conversación giró en torno al duelo climático. En nuestro trabajo diario como periodistas especializados en el clima, a menudo estamos expuestos a la pérdida junto con la esperanza en el futuro. En esta conversación hablamos de cómo nos afecta el duelo climático y cómo lo gestionamos.

Sam: He estado recopilando datos para un reportaje que documenta el número de víctimas mortales del cambio climático en 2023. Y al principio pensé: ¿”Va a ser una experiencia muy estresante y triste”? Pero también creo que reconocer lo que se ha perdido es algo muy importante y enraizante. De cara al futuro, creo que va a ser importante contar con mejores rituales de duelo.

Perla: He estado escuchando el podcast de Anderson Cooper sobre el duelo. Es muy interesante porque él habla con un amplio abanico de personas. Habló con el Presidente Biden, habló con Stephen Colbert, que perdió a su padre y a sus dos hermanos en un accidente aéreo. Creo que tener una relación sana con el duelo es muy importante y, ya sabes, llorar por el planeta, pero también llorar por las personas que han muerto y reconocerlas es muy importante. Así que es un buen trabajo el que estás haciendo, Sam.

Sara: Sí. Sí. Lo es. A veces, cuando me preocupan las cosas que encuentro en mi trabajo, puedo pensar que es muy importante que haya un testigo. Y decir que esto ha pasado y es muy malo, pero no vamos a ignorarlo.

Perla: Sea cual sea la forma de duelo, eso es lo más importante: que alguien sea testigo. Muchas personas lloran solas. El colectivo es realmente importante en ese trabajo.

Sam: Puedo quedar atrapado en estos remolinos de Internet de “la acción individual es tan importante” o «la acción individual no hace nada”. Ya sabes: el discurso en línea. Probablemente debería estar más tiempo fuera de internet. [todos se ríen]

Perla: Sí. Creo que todos estamos de acuerdo. Es muy duro. Es difícil no pasar tiempo en las redes sociales.

Sam: Lo hacen adictivo.

Creo que el problema del cambio climático tiene algo de estimulante y motivador, pero también de frustrante: Es necesario que actúes, pero tampoco puedes resolverlo tú solo. Así que sí, tanto si se trata de rituales colectivos de duelo como de acción colectiva, creo que hay algo realmente hermoso en la necesidad de actuar en comunidad y crear lazos comunitarios y, ya sabes, capear juntos las tormentas —literalmente— o reducir la contaminación.

Perla: Y creo que eso se ha perdido mucho, y obviamente 2020 lo aceleró enormemente. Hemos perdido gran parte de nuestras conexiones con comunidades. Definitivamente lo he sentido. Me he auto aislado demasiado. Ese es también otro de mis propósitos para el año: volver a conectar con la gente. Inevitablemente, termino hablando del cambio climático de alguna forma. Por ejemplo, el otro día, estaba hablando con una amiga en Florida. De alguna manera estábamos hablando de hornos– hornos eléctricos versus hornos de gas. Y ella me dijo “Tenemos un horno eléctrico, pero sé que cocinar con gas es mejor”. Y yo le dije: ¡”No, es mentira”! Así que, inevitablemente, es bueno conectar con la gente y ponerse a hablar.

Sara: También me resulta muy reconfortante estar con otras personas. La gente puede ser muy irritante, pero creo que eso es vivir en sociedad. Tienes una comunidad, y descubres cómo estar con ellos y apoyarlos. Y también te apoyan.

Sam: Sí.

Perla: Sí. Sin embargo, creo que soy más misántropa en Internet.

Sam: Sí. Nadie aporta lo mejor de sí mismo a Internet.

Perla: Pero luego, cuando estoy físicamente cerca de la gente, pienso: “Ah, se siente bien”. Siento que mi ritmo cardíaco disminuye. Y me siento mejor por hacerlo.

Sam: Sí. Creo que también, como persona ansiosa, una de las cosas que el cambio climático realmente me activa es la incertidumbre sobre el futuro. Así que saber que tengo un buen grupo de personas —pase lo que pase, tengo un sistema de apoyo al que recurrir— es útil. Y nos cuidaremos mutuamente. Y habrá tiempos duros y malos, pero habrá seguridad aunque haya inseguridad.

Perla: Algo en lo que definitivamente tengo que trabajar para seguir adelante es llevar un pequeño diario de gratitud o algo así para que cada día pueda anotar concretamente algo por lo que estoy agradecida porque, de otro modo, doy vueltas fuera de control.

Sam: Ni siquiera puedo soportar que sea año electoral. Todavía no lo acepto. No tengo espacio para procesar lo que eso significa.

Perla: Pero volviendo a lo de conectarse, al igual que con el duelo, es bueno saber que hay otras personas pasando por sentimientos similares. Quiero decir, me encanta que a veces pueda explicar los procesos de pensamiento míos y que tú o Sara digan: «Sí, yo pensé totalmente lo mismo». Y me digo,” no soy el único que piensa así”.

Sam: En lo absoluto.

Sara: Sí. He estado pensando mucho en algo que dijo Tony [Anthony Leiserowitz, Ph.D., director del Programa de Yale sobre Comunicación del Cambio Climático y del Centro de Yale para la Comunicación Medioambiental, e investigador científico de la Escuela de Medio Ambiente de Yale] sobre cómo en Europa, en la Edad Media, las comunidades empezaban a construir catedrales sabiendo que no se terminarían en toda su vida. No durante la vida de quien la inició. Y yo solo pienso mucho en eso que, ya sabes, estamos aquí en este momento en la década de 2020. Es muy importante que empecemos a trabajar. No vamos a terminarlo. Pero un día habrá esa catedral.

Perla: Guau, está lleno de analogías geniales, ¿eh?

Sara: Sí.

Sam: Es casi como si fuera un comunicador profesional. [todos se ríen]

Sam: Lo que has dicho, Sara, me hace pensar en cómo a veces incluso yo me estreso con «Tenemos 10 años para hacer X» o «Tenemos que mantenernos por debajo de 1,5 grados de calentamiento». Entiendo que esas cosas son ciertas y dan miedo, y sería genial que pudiéramos ser perfectos. Pero tampoco es «10 años y se acabó» o «Llegamos a 1,7 y se acabó». Cada vida que salvamos es importante. Cada grado es importante.

Sara: ¿Verdad? Sí, exactamente. Eso es muy cierto, Sam.

Perla: Sí, creo que estas son todas las medidas de resiliencia que tiene que tener en el Rolodex en su mente, siempre, a medida que avanzamos en el trabajo. Y realmente necesito construir ese Rolodex porque sé que, sí, no ha terminado, pero también sé que va a haber malos tiempos y va a empeorar. Y ser capaz de resistir mentalmente es muy importante.

Sam: Sí. Bueno, ¿alguien tiene alguna última cosa que quiera decir?

Sara: Creo que es muy bueno y saludable pensar en la resiliencia, pero también asegurarse de no convertirla en otra cosa en la que intentar ser perfecto. Y solo para reconocer que a veces ocurren cosas que son realmente duras. Todos hemos pasado por esos momentos y, en esos momentos, es parte de la condición humana volverse loco. Y eso también está bien. Nunca aconsejaría a alguien que se asustara indefinidamente. Eso se siente muy mal y es duro para el cuerpo, pero tampoco es algo para sentirse como “Ay no, ahora también estoy fallando en resiliencia”, si te asustas de vez en cuando.

Perla: Está científicamente demostrado que llorar reduce los niveles de cortisol. No pasa nada por llorar. No pasa nada por sentirte roto de vez en cuando. No pasa nada por no estar bien.

Sara: Sí, absolutamente.

Sam: Suelo racionalizar demasiado mis emociones y decir: “Bueno, estas son las razones por las que no debería sentirme así. Por lo tanto, ¿por qué sigo sintiéndome así?”. Así que he estado tratando de practicar terminar el ciclo emocional por completo y ser como, “esto es solo un mal día y eso está bien”. Y no es un problema que haya que resolver. Al final se hará. Y no luchar contra ella hace que desaparezca más rápido.

Perla: Sí, de eso no me había dado cuenta. Conseguí un cuaderno de trabajo sobre el estrés y aprendí que puedes estancarte en el ciclo del estrés si no lo completas.

Sam: Los cerebros son muy raros. Se la pasan disparando: “¡Bien, aquí viene el jaguar y está tratando de comerte” Y yo digo, “no, en realidad, es que mi amiga me ha mandado un mensaje y estoy estresada por coordinar una hora para quedar”.

Perla: Bueno, es la parte del cerebro de lagartijo. Es decir, no se ha evolucionado lo suficiente como para saber de mensajes de texto.

Sara: Los cerebros son muy raros. Es el lugar perfecto para terminar.

Este artículo fue traducido por Climate Cardinals.





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