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¿Qué podemos esperar para el resto de la temporada de huracanes? » Yale Climate Connections

Published Date and Time: 2024-07-26 07:00:00


Se pronosticó que sería una temporada de huracanes hiperactiva y la temporada empezó fuerte con la formación del Huracán Beryl el 29 de junio. Sin embargo, en la primera mitad del mes de julio no se han formado ciclones tropicales. La explicación para esto es debido al comportamiento de varios fenómenos, entre los que podemos mencionar, los tres más importantes son el polvo del Sahara, la Oscilación Madden-Julian y la Oscilación del Sur.

En primer lugar, a la gran nube de polvo del Sahara que está llegando a la región denominada Principal Región de Desarrollo Ciclónico del Atlántico, que comprende la región entre los 10 y 20 grados de latitud norte. Esta región se caracteriza por ser una zona de altas temperaturas, donde predomina el flujo de los vientos Alisios. Pero, con la invasión del polvo, arrastrado por estos vientos, se reduce la humedad, ocasionando una disminución de las formaciones nubosas lo que afecta la formación de sistemas ciclónicos.

Una imagen del mundo en amarillo y negro con una parte anaranjada. Una imagen del mundo en amarillo y negro con una parte anaranjada.
Polvo sahariano en el mes de junio (Crédito de imagen: NASA)

La nube de polvo del Sahara cubre toda la Principal Región de Desarrollo Ciclónico del Atlántico que comprende la región entre los 10º y 20 º de latitud norte.

Es importante señalar que, aunque el polvo sahariano evita que la radiación solar caliente más el océano, el calor almacenado por el océano desde mayo aún no se ha liberado y que el pronóstico de una temporada muy activa se mantiene. Este flujo presenta un pico sobre el promedio normal para los primeros 15 días de julio y comenzará a disminuir al finalizar el mes julio y la formación de sistemas ciclónicos empezará a incrementarse. Cabe mencionar que el polvo tiene un rol importante en la floración del Sargazo, y este sirve de abono a estas algas.

En la gráfica puede observarse un episodio de polvo sahariano que sobrepasó el promedio para la primera quincena del mes de julio 2024.

Otro factor muy importante que se ha presentado desde el inicio del mes de julio es la intensificación de la Oscilación de Madden-Julian, es una onda o zona de bajas presiones que se desplaza alrededor del globo terráqueo en un periodo de 30 a 60 días. Esta onda proviene del oeste del océano Pacífico y se presenta cuando en fase neutral o de La Niña débil, tiene efectos tanto en el océano como en la atmósfera, por lo afecta los patrones de precipitación.

La Oscilación de Madden-Julian puede contribuir a una supresión de formación de ciclones tropicales de forma amplia y continua en todo el hemisferio occidental, especialmente durante las próximas semanas, reduciendo las posibilidades de que continúe el desarrollo de ciclones tropicales en el Atlántico. Pero, de acuerdo con los pronósticos este fenómeno debe disminuir sus efectos para inicio de agosto. Los pronósticos del índice de la Oscilación de Madden-Julian son de modelos de huracanes, tanto el americano GFS como el europeo ECMWF. Ambos coinciden en que habrá una debilidad de esta oscilación a finales de julio y principio de agosto.

El otro fenómeno es el ENSO, este concepto oceánico está compuesto de dos partes: El Niño (EN) y el Southern Oscilación (SO). El lugar donde ocurre el ENSO es en el Océano Pacífico y está compuesto de tres fases: la fría denominada La Niña, y la fase cálida denominada El Niño y hay una fase intermedia o fase neutral.

En los meses de agosto – octubre se pronostica que el fenómeno de La Niña se active; de acuerdo con los reportes de NOAA, ya que se espera que ENSO-neutral continúe durante el mes de julio. La llegada de La Niña durante el periodo agosto-octubre, tiene 70% de probabilidad y se tiene la expectativa de que persista durante el invierno del hemisferio norte de 2024-25 (un 79% de probabilidad durante noviembre-enero).

Ante este escenario, se prevé un entorno favorable para el desarrollo de tormentas y huracanes en todo el Atlántico, por lo que el pronóstico de una temporada muy activa se mantiene, pudiendo potencializarse en los meses de agosto a septiembre. Por lo que se sugiere a la población a mantenerse informada a través de los medios oficiales y a continuar con los preparativos para mitigar los impactos de cualquier fenómeno climático que se presente.





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